La salida de Uber del sudeste asiático altera reguladores y controladores

En un nuevo anuncio televisivo, la directora ejecutiva de Uber, Dara Khosrowshahi, se compromete a hacer que el gigante de los viajes en bicicleta supere el pasado de su chico malo. “Uno de nuestros valores fundamentales como empresa es hacer siempre lo correcto”, declara Khosrowshahi, quien se unió al negocio hace nueve meses.

Pero en el sudeste asiático, “lo correcto” es una cuestión de interpretación.

La abrupta salida de Uber el 25 de marzo de ocho países, un mes después de que el Sr. Khosrowshahi prometió públicamente “continuar invirtiendo muy agresivamente” en la región, ha dejado a los reguladores, conductores, conductores y empleados sintiéndose heridos y sin respeto.

La decisión de Khosrowshahi de abandonar el sudeste asiático refleja claramente la fuerte influencia y presión que ejerce tanto en la junta de Uber como en los grandes inversores como SoftBank para reducir las enormes pérdidas de la compañía mientras la prepara para una oferta pública inicial de acciones. La forma en que llevó a cabo el plan de salida ilustra los desafíos que enfrenta para mantener la osadía de marca registrada de Uber mientras abandona su desdén por los demás.

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